Ya se rompió cada uno de los hilos que unia el lazo desilachado que intenté salvar cada vez que jugabas a tenerme, a retenerme, a enamorarme para que cubriese tu soledad.
Me dolió la tortura sutil a la que me sometiste, la indiferencia de la apocalipsis que sentí después de ti.
Pero hoy ya estoy sanada, curé las heridas de mi estupidez...
Sonríe la vida es bella, y cada expresión merece la pena vivirla, incluso lo que fué y lo que no fué.
Hoy respiro tranquila, en paz conmigo, con mi interior, al final todo lo que somos salió a la luz, y ni la más negra oscuridad puede vencer lo que soy, una mujer en busca de libertad, de su propia honestidad, de una vida armoniosa, dando todo lo que tengo, todo lo que soy, pero sin entristecer mi corazón por las mentiras insatisfechas de los demás.

